¿Es la formación online, también conocida como e-learning, una evolución de la formación a distancia tradicional? ¿Cuáles son las diferencias entre una y otra? ¿Por qué el e-learning está alcanzando el prestigio y popularidad que no tenía su hermana mayor la formación a distancia?

Desde CognosOnline a través de este artículo intentamos responder a estas preguntas partiendo de las 10 diferencias fundamentales entre lo que hoy conocemos como e-learning y la formación a distancia convencional de hace unos años.

Dónde aprendemos

Seguro que recuerdas cuando hace unos diez o quince años te inscribías a un curso a distancia: después de unos días, recibías por correo postal un paquete o un sobre con el material didáctico, normalmente en un cd-rom o una memoria USB. Seguramente descargabas e imprimías lo necesario y a apoyar codos en casa o donde pudieras llevarte los apuntes.

Actualmente, en un curso online o e-learning tan solo necesitamos unas claves y un dispositivo con conexión a internet para entrar en un sitio virtual llamado LMS en el argot del e-learning (Learning Management System) o plataforma de formación online. Algunos de los LMS más conocidos y utilizados son Blackboard o Moodle, aunque cada día nace alguno más, todavía ningún otro se ha afianzado con tanta fuerza.

Una vez que el estudiante accede a la plataforma correspondiente, comprobará que puede disponer de los materiales del curso en cualquier momento del día y desde cualquier lugar y dispositivo con conexión a internet. Este punto lógicamente ya supone una mejora en la experiencia de usuario, que se evita el cargar con folios, libretas y carpetas si desea cambiar de ubicación su lugar de estudio.

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Cómo se registra la participación de cada estudiante

En la formación a distancia tradicional solo era posible registrar la participación cuando el estudiante enviaba al tutor sus dudas o las respuestas a algún cuestionario de evaluación. Si el tutor era lo suficientemente metódico y organizado, tendría una hoja de cálculo donde recogería manualmente todas las participaciones y calificaciones de cada estudiante a lo largo del curso y al final.

En la formación online cada dato de participación de cada estudiante, por insignificante que parezca (desde que ha abierto una presentación hasta que ha contestado un cuestionario online, pasando por sus respuestas a unas preguntas en un foro), absolutamente todo queda registrado en la plataforma de forma automática sin que el tutor tenga que hacer nada.

Enfoque del curso

La formación a distancia convencional, y aún hoy en día en muchos cursos de e-learning de baja calidad, se fundamentaba en la enseñanza tradicional: el profesor tiene el conocimiento y lo transmite al alumnado, que simplemente lo recibe e interactúa de forma pasiva: solo para preguntar dudas y resolver algún cuestionario de evaluación propuesto por el profesor, cuestionarios que normalmente se evalúan de forma inmediata y automática: el proceso formativo como “formación”.

Esto da lugar a un contenido igual para todo el alumnado: lo que expertos en el tema han llamado contenidos enlatados, independientemente de las características diferenciales de cada estudiante, sus experiencias, conocimientos previos y necesidades formativas. Este enfoque de la antigua formación a distancia lamentablemente se sigue utilizando hoy en día en algunos cursos de e-learning, suponiendo uno de los motivos por los que fracasan.

Según expertos, los contenidos enlatados o “café para todos” son uno de los motivos por los que fracasan los cursos de cualquier modalidad.

Una formación de calidad en cualquier modalidad (a distancia, presencial, semipresencial, online) debería ser lo más flexible, diversificada y escalable posible de forma que pueda adaptarse a cada estudiante.

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Tipos de contenidos y actualización

Como hemos visto, en la formación a distancia tradicional los formatos eran planos o no interactivos: documentos y presentaciones normalmente imprimibles con mucho texto y pocos elementos gráficos o multimedia. Y lógicamente sólo podían actualizarse antes de enviarlos al estudiante.

En cambio, la tecnología nos permite utilizar innumerables formatos digitales, interactivos, de acceso fácil y ubicuo y permanentemente actualizables: presentaciones, imágenes, vídeos, páginas web, documentos, mapas conceptuales, actividades interactivas, juegos, que además pueden relacionarse y enlazarse entre sí mediante hipervínculos.

Esta ventaja permite dinamizar la acción formativa hasta los límites que solo nosotros mismos nos queramos poner.

Estructura del contenido

En relación con los puntos anteriores, en la formación a distancia tradicional se imponía una secuenciación lineal de contenidos y actividades, donde el estudiante debía superar una actividad y objetivo para intentar el siguiente, mediante un único itinerario posible propuesto por el profesor.

Gracias a la tecnología ahora es más fácil crear múltiples itinerarios de aprendizaje en función del tipo de contenido y del punto de partida y necesidades del alumnado. En este sentido se proponen 3 propuestas para organizar el contenido de tu curso virtual: secuencial, divergente y colaborativo.

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